EL VÉRTIGO de la NOSTALGIA

23 julio, 2017

IMG_7132Recuerdos adormecidos bajo sábanas que cubren una torpe nostalgia desbarata cuán si de heroica hazaña se tratase. Recuerdos de aquellos días ingratos en los que las mañanas se confundían con las tardes y el tiempo no daba más tregua que la licencia otorgada a las manecillas que acariciaban la esfera de un reloj desarmado. Recuerdos que tratan de hacerse mayores cuando no les queda más remedio que resistir los embistes de un toro que se sabe entregado a la suerte cuando, sin más defensa que sus armas desnudas, se encuentra en una plaza a la que nunca debió salir. Recuerdos que atenazan la garganta en esas horas muertas que el verano regala y las siestas alargan mientras amaina el calor y el vino asienta el poso de un beso que ojalá no tuviera fin. Recuerdos de aquella veredilla sin retorno que por entonces hizo de las hojas del almanaque una novela interminable mientras aguardaba que el deseado otoño tocase en la aldaba de una puerta con bisagras oxidadas por el uso, el desuso, tantas veces el abuso. Recuerdos de mañanas que se anunciaban con un aburrimiento indolente pronto sufragado entre las páginas de un diario que se pavoneaba recordándo que “Pepito Grillo” sólo fue un personaje de cuento. Recuerdos que se escondían, disimulados, entre los apuntes de una ortografía cada vez más comedida, ajustada a una hoja sin falsilla que enseñaba un día tras otro las hazañas de un pobre títere sin cabeza. Recuerdos enmohecidos en una foto descolorida que ocultaba vergüenzas haciendo parodia de su sombra a la par que tragaba saliva sin saber por qué. Recuerdos que no conviene amontonar ni tan siquiera para hacer balance de un tiempo que araña las heridas que tan gratuitamente saldó el desamor. Recuerdos que hoy no son capaces de contonearse con la silueta que de madrugada vuelca oscuros pensamientos como si de una botella de tinto peleón derramada en copa de fino cristal se tratase. Recuerdos que apenas cuentan nada aunque lo saben todo, sueños enredados en la madeja de un resacoso mañana que se asoma por el indecente balcón que nunca sacia la curiosidad, corazones que tiritan al ritmo de una añeja e incompleta cancioncilla, música que ya no reconozco a pesar de haber repetido tantas y tantas veces los acordes que, como himno de culto, invadían mi casa.

…Y siempre los recuerdos, y de nuevo el verano que, como todos y como tantos, se empeña en ahogarnos entre el placer y el dolor que supone releer los versos que nos regalamos bajo la glicinia de atrás cuando aún creíamos que el amor se podía escribir con hache.

Recuerdos, al fin y al cabo ¿quién no se asomó alguna vez con ellos  al precipicio de los despropósitos para desafiar a un Dios que peinaba canas mientras decidía que hacer con nuestras tonterías…?

                                     .-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

                                                                                     “Portarse con nobleza es una gran virtud”

                                                                                                                              San Benito

Anuncios

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: